TERREMOTO!
Miedo, Terror, pesadilla, pánico, destrucción, pavor, catástrofe, pérdidas, desastre…
Mientras metía en cajas todas las cosas de mi habitación para dar paso a su próxima destrucción, a causa de los graves daños con que quedo luego del terremoto, reviví muchas cosas y pensé tantas otras. Reviví esa fatídica noche, en que todo se remeció en 8,5 grados, por esos 2, 3 minutos que para mí parecieron siglos; recordé con que fuerza me aferraba al brazo de mi amiga como para que el movimiento no me llevara el alma y la vida con su horror, recordé como abrace fuerte a mi amigo para sentir su protección, recordé como lloraba por no estar junto a mi papá cuidándome, a mi hermano apretándome, a mi mamá temblando, recordé los ruidos, los gritos, los rezos, el pánico del momento, el horror, el horror… creo que jamás tuve tanto miedo, bueno, hasta la noche siguiente, cuando ya había visto los daños en mi casa, en mi querida, antigua y adobada casa, cuando ya estaba la carpa instalada en el patio para irnos a dormir pero que nadie pudo ocupar hasta pasadas las 3:28 de la mañana (la hora que yo quería pasar despierta porque la crisis de pánico me hizo creer que todo se repetiría), cuando ya estábamos viviendo en la calle con mi nueva gran familia: los vecinos; la noche siguiente al terremoto, cuando, literalmente, el miedo me paralizó, quise ir a orinar por ahí porque no podía -no solo no quería, si no que, realmente, por varios motivos, no era totalmente conveniente entrar al baño de mi casa- entrar a mi casa, le pedí a mi hermano que me acompañara de la mano y que no se alejara ni un momento, mientras mi papá molesto me iba a buscar, y al escuchar el “como se te ocurra que vas a ir a hacer pipí en la calle hija!, anda al baño de la casa” me largue a llorar con tal miedo, con tanta rabia y dolor, con casi 24 horas de haberlo aguantado y acumulado, pues, no podía aceptar que tendría que entrar a la casa con una replica asechando. Lloré y lloré sin moverme ni un milímetro, con las manos en la misma posición todo el tiempo, cruzadas afirmándome el estomago, mientras mi hermano y mi papá me calmaban y me pedían que tratara de caminar, parecía una loca diciendo: es que se va a poner a temblar!, no!, me da miedo!, por favor no quiero moverme!, y luego de que llegara mi mamá me tomara de la mano y casi me empujaran todos juntos, y de que me tuviera sentada junto a ella reaccionando con un “hija no pasa nada” frente a mi sobresalto y mi cara de horror frente a cada ruido y frente a cada llanto después de una replica. Pasadas las 4 de la mañana me llevaron a acostar y como un bebé dormí a saltos abrazada fuertemente a mi mamá con mi papá al lado. Recordé también como vi a mi hermano llorando en varios momentos de la tarde y pensaba, por la cresta, por que nos pasó esto, si al menos hubiese sido sólo el susto… pensé y pienso: ahora ni siquiera tengo casa, mis cosas favoritas están tan lejanas: relajarme en mi cama y en mi pieza, ir a clases, tener todos los medios para enterarme como y donde están mis amigos, ir a la cocina a buscar cualquier cosa y comer sin pensar en lo que no sobra, ir al baño y darme una ducha del tiempo que yo quiera sin miedo de que me caiga la casa encima… y no es lo material lo que extraño, porque, además de la casa y algo de loza, no perdimos nada, lo que extraño es mi vida!! La puta y cómoda rutina, el hacer las cosas “normales” de la vida. Hoy cuando tuve que desarmar mi espacio favorito, mi pieza, y vi todas mis cosa y recuerdos, supe que –aunque lo había pensado ya y es lo lógico- habrá un antes y un después demasiado marcado en mi vida, y extraño muchas cosas de antes, es como si el terremoto hubiese venido a poner un quiebre, una marca, talvez un fin… quizá sea así y sea bueno, pues ahora lo que sigue es salir adelante y no sólo porque lo emocional lo pide, sino que, porque lo estructural, lo físico y lo material lo exigen, no sé, quiero ver a Pepelucho y también… quiero mucho, Mucho… (Podría haber ropa tendida, pero eso que yo sé y que me gustaría tanto)… Y tengo miedo, un gran miedo, ya no a los temblores, ahora a todo, a todo lo que viene, a que todo nos costará tanto y en verdad le tenía tanta fe a este año, iba todo tan bien, ahora todo es incertidumbre, no sé donde viviré, no sé que pasará con mi carrera, ESTE IBA A SER MI AÑO!!, pero siempre tiene que pasar algo que viene a mover, a remover y a arruinartodo (lo destaco porque creo que es el término más adecuado, mal que mal, mi casa estará en ruinas y mucho de mis planes se verá truncado). Sólo quiero llorar, llorar y llorar y sé que debo ser valiente y toda esa puta mierda, y sé que puedo contar con muchas personas pero de que sirve, si, de partida quien más quiero que este… JA! :/ y además nadie podrá sacar de mi mente y nadie podrá sacar de su propia mente que somos tan frágiles que en esos 2 o 3 minutos la madre tierra nos destruyó la ciudad y a muchos nos puso la vida cuesta arriba…
Sólo quiero llorar…

No hay comentarios:
Publicar un comentario